La Revolución de Octubre de 1934
Asalto al edificio de la Generalidad en Barcelona, después de la proclamación del Estat Català
El triunfo de los partidos de derechas en las elecciones de noviembre de 1933 se produce en un contexto europeo hostil frente a las frágiles democracias que intentaban abrirse paso:
En 1933 triunfa el Partido nazi en Alemania.
En Francia cae el Gobierno de la República (escándalo Stavinsky)
En Gran Bretaña triunfan los conservadores frente a los laboristas.
En España la derecha obtiene en las elecciones 207 diputados frente a 99 escaños de la izquierda gobernante. La reacción socialista es inevitable, y promueve un movimiento revolicionario si Gil Robles (del CEDA) forma parte del Gobierno. La revolución se produce en 3 frentes:
En Cataluña se promulga el Estat Català, lo cual supone el estallido de la crisis. El Ejército permanece fiel al Gobierno y la acción es reprimida.
En el País Vasco, el temor al clerocalismo había hecho que las Cortes fueran poco generosas con el Estatuto Vasco. El PNV, por otro lado, se enfrenta con las alianzas obreras. Pero la hostilidad de la derecha hacia la autonomía vasca, une a socialistas y nacionalistas (anticlericales unos y católicos los segundos), en una extraña alianza que perduraría hasta la Guerra Civil.
Los hechos más graves sucedieron en Asturias, donde se produjo una auténtica revolución. Hubo huelga general e insurrección armada, aunque no llegaron a conquistar el poder. Aquí la rebelión adquiere proporciones de guerra civil, con más de 4.000 muertos y grandes destrozos. El Gobierno iniciará una terrible represión contra los sublevados.
A partir del fin del gobierno de derechas, el terreno parece abonado para un enfrentamiento que ya es inevitable, dos Españas se han descubierto mutuamente, y ambas son irreconciliables.