Durante el primer bienio de izquierdas (1931-1933), Manuel Azaña fue Ministro de Guerra y fue el encargado de la reforma militar, que se inició pocas semanas después de la proclamación de la Segunda República.
Azaña con miembros del Ejército, a su izquierda, Francisco Franco
Se promulgan cinco decretos que pasan por las Cortes y se configuran como ley:
Decreto que suprime la Ley de Jurisdicciones: era una ley represiva de la oficialidad. Además la República priva a los tribunales militares de juzgar aspectos que no afecten a a vida castrense.
Decreto de Republicanización del Ejército.
Decreto de Retiros: ordenaba retirar del servicio activo a los que rehusaran hacer la promesa de fidelidad a la República, pasando a la reserva con el mismo sueldo de su empleo activo, a cualquiera que lo solicitase por cualquier causa.
Decreto de estructuración de plantilla: Debido a la necesaria motorización de la Caballería, se produce la reestructuración. Azaña cede al Gobierno el ascenso de los generales y de los mandos principales por elección, lo que produjo una reacción negativa de los afectados. De 513 proposiciones de ascenso, 365 fueron rechazadas, entre las que se encontraban generales como Goded, Orgaz, Balmes, y Franco.
Decreto de supresión de la Academia Militar de Zaragoza, cuyo director era Francisco Franco