Orígenes de la Revolución Industrial

 

La Revolución Industrial está basada en 3 grandes fundamentos:

La Revolución Industrial vino acompañada de otras revoluciones:

Revolución demográfica

Revolución agrícola

Revolución en los transportes

Revolución tecnológica

 

Revolución demográfica

Entre 1750 y 1900 la población mundial pasó de 750 millones de habitantes, a algo más de 2.000 millones.

Durante la Revolución Industrial, el fenómeno de la expansión demográfica se da sólo en Occidente. A partir del primer cuarto del siglo XX se dará sobre todo en el mundo subdesarrollado. Esta expansión se produce gracias a la revolución agrícola que a su vez facilitará el desarrollo industrial.

El siglo XIX supone en Europa el tránsito por el régimen de transición demográfica, en el cual se produce un fuerte incremento de la población.

Rusia año 1800 año 1900
40 millones de habitantes 100 millones
Alemania 23 millones 56 millones
Italia 18 millones 32 millones
Gran Bretaña 16 millones 42 millones

El caso inglés es especialmente llamativo, ya que su incremento fue superior a la media europea, a pesar de haber experimentado la salida de 17 millones de emigrantes.

Varios factores van a posibilitar esta expansión demográfica:
  • El aumento de la producción agrícola.
  • El avance en el conocimiento de la medicina.
  • La expansión del sistema sanitario.
  • La generalización de las medidas higiénicas en la población.

El ritmo y cronología en que se produce este cambio no coincide en todos los países. Mientras Gran Bretaña experimenta un descenso de la mortalidad y la mortalidad infantil antes del inicio del siglo XX, en España empezó a reducirse la mortalidad catastrófica a comienzos de siglo, y la mortalidad infantil hacia 1930.

Se pueden distinguir cuatro fases en la expansión demográfica europea:

1. Hasta 1820: fase de crecimiento.

2. De 1820 a 1850: cese del crecimiento e incluso disminución de la población debido a la grave grisis económica que afecta a Europa con bajos precios y graves crisis agrícolas.

3. De 1850 a 1880: prosperidad económica con un notable incremento de la población.

4. De 1880 a 1914: Hasta fines del siglo XIX la crisis agrícola y la fuerte emigración frenaron el crecimiento demográfico. Desde 1900 se produjo una recuperación sensible, menor en aquellos países que ya habían experimentado un descenso de la natalidad.

Las tasas de mortalidad (medidas en tantos por mil) de Gran Bretaña, Francia, y España, fueron entre 1880 y 1900 las siguientes:

El otro fenómeno decisivo que propició la Revolución Industrial fue el éxodo rural, que es uno de los dos grandes movimientos de población que se produjeron en el siglo XIX, junto con la ocupación de nuevas tierras en el proceso de colonización.

El éxodo rural fue lento hasta 1870, momento en el que se incremetó intensamente:

Ciudades con más de 10.000 habitantes

  1800 1850 1890
Gran Bretaña 44 148 356
Bélgica 20 26 61
Francia 78 165 232
Alemania 53 133 382
Italia 74 183 215

La causa de esta expansión urbana viene dada por la nueva oferta de trabajo industrial y artesanal que se da en las ciudades. La disminución de la población rural refleja el paso de una economía agraria a otra industrial. La industria concentrada en las ciudades reclama una mano de obra abundante; por otro lado en las áreas rurales hay excedentes debido a la inicipiente mecanización del campo, excedentes que emigran a las ciudades y se transforman en las nuevas masas obreras.

En el proceso del éxodo rural, primero se vaciaron las áreas montañosas antes que las llanuras; las regiones con pequeños propietarios campesinos (minufundios) se mantienen, mientras que las zonas de grandes propietarios (latifundios) donde el campesino es un simple bracero, se convierten en áreas fuertemente emigrantes. Grandes masas de población huyen masivamente provocando crisis agrarias (por ejemplo en Irlanda en 1840). Los ferrocarriles ejercieron una enorme influencia en todo este proceso, pues permitió los retornos estacionales, pero debilitando las tradiciones y el apego a la tierra. Sin los ferrocarriles los campos podrían haber retenido durante más tiempo a sus habitantes.

 

Las ciudades comenzaron a crecer hasta alcanzar dimensiones próximas a las actuales, y el aumento de la población las transformó sensiblemente. Las ciudades se separaron en barrios ricos y pobres, los centros históricos se reformaron y se destinaron a funciones comerciales y admnistrativas, se crearon nuevas áreas residenciales burguesas y en ocasiones cerca de las zonas industriales se levantaron extensos barrios obreros, con frecuencia con apenas servicios y en condiciones de insalubridad.

 

Revolución agrícola

La agricultura europea experimenta una auténtica revolución técnica que origina un espectacular incremento de la productividad agrícola, capaz de suministrar los alimentos que la cada vez más numerosa población urbana demanda. Este cambio se da en Ingleterra en el siglo XVIII, extendiéndose por el resto de Europa en el XIX.

Este cambio no puede explicarse sin una transformación en la estructura de la propiedad de la tierra, pasándose de la explotación en campos abiertos a las unidades consolidadas de cultivo a gran escala (enclousures, literalmente enclaustramiento, o cerramiento de las tierras), que además de aumentar la productividad, suponen la proletarización de la fuerza de trabajo campesina.

 

 

 

 

 

 

 

 

Restos de un enclousure en el oeste de Irlanda

En 1700 la mitad de la tierra arable de Gran Bretaña se cultivaba todavía con el sistema de cambio abierto. En 1820 sólo quedaban algunas tierras por cercar (menos del 3%), y los cercamientos se completaron antes de 1830 por ley parlamentaria.

Ya en la segunda mitad del XVIII la demanda de cereales se disparó, lo que elevó los precios. Los enclousures parlamentarios permitieron a partir de aquel momento introducir nuevas técnicas de cultivo a gran escala y de crianza del ganado, con un creciente grado de mecanización.

Es en los terrenos cercados donde se experimentaron con éxito las nuevas técnicas que permitieron aumentar exponencialmente la productividad.

Los enclousures estimularon la elevación de los precios del grano y favoreció los intereses de todos aquellos que pudieron establecerse en las áreas rurales como propietarios. Cuando los precios bajaron a comienzos del XIX, sólo los grandes propietarios pudieron sibrevivir, y se produjo la ruina de los pequeños que no tuvieron más alternativa que emigrar a las ciudades a trabajar en la floreciente industria.

El aumento de la productividad trae tres consecuencias inmediatas:

Los cambios producidos en la agricultura tenían tres características:

En la primera mitad del siglo XVIII se produjeron una serie de buenas cosehcas que redujeron los costes de la primera industria británica que dependía de las materias primas agrícolas. En la segunda mitad, la elevación de ls precios de los cereales estimulado por la urbanización y el desarrollo industrial propició la extensión de las tierras cultivadas y la adopción de nuevas técnicas en las labores agrículas que requerían inversión.

La agricultura suministró la mayor parte del capital para la industrialización. La mayoría de los talleres fueron construidos por los terratenientes agrarios.

Por todo esto, la Revolución Agrícola y la Revolución Industrial son parte de un mismo proceso, y ambas están íntimamente relacionadas.

 

Revolución en los transportes

Las mejoras en la red viaria

La Europa del siglo XVIII contaba con un sistema de comunicaciones inferior al existente en el Imperio Romano. Las carreteras inglesas eran impracticables y además resultaba muy caro viajar, debido a que la gran mayoría eran de peaje.

A lo largo del siglo XIX se introdujeron nuevas técnicas de construcción de carreteras que posibilitaron que estas soportaran el tráfico pesado durante mucho tiempo. En 1860 se inventó la apisonadora a vapor, pero en general la técnica de contrucción de carreteras evolucionó poco hasta la aparición del automóvil a finales del siglo XIX.

 

 

Transporte fluvial

Gran Bretaña contaba con una extensa red de vías fluviales, que eran el mejor medio de transporte para mercancías pesadas y voluminisas. Los barcos que recorrían la red fluvial, salían a la costa practicando la navegación de cabotaje entre los distintos puertos marítimos transportando carbón, piedra, pizarra, arcilla y cereales. Gracias a la existencia de esta red se explica que Gran Bretaña haya sido la pionera en desarrollar la Revolución Industrial ya en el siglo XVIII.

Comenzó además a construirse una importante red de canales, que complementaban a los ríos navegables, que eran construidos por la mano del hombre, requerían la aplicación de avanzados conocimientos científicos de ingeniería, abastecían un mercado masivo, y requerían grandes inversiones de capital con rendimientos a largo plazo.

 

 

El ferrocarril

Si un medio de transporte impulsó decisivamente la Revolución Industrial, fue sin duda el ferrocarril, por los avances científicos que debieron aplicarse en su puesta en marcha, por la necesidad de invertir un gran capital, por la rápida expansión que experimentó, y por lo decisivo que fue a la hora de transportar las mercancías manufacturadas lejos de sus áreas de producción.

Pero la máquina de vapor no pudo ser aplicada al transporte hasta que se inventaron las máquinas de alta presión. Thevithich (considerado el padre del ferrocarril) construyó e instaló gran número de calderas de alta presión y fue el primer en demostrar que la fricción entre el raíl y la rueda era suficiente para arratrar vehículos cargados sin que patinasen las ruedas. Más tarde Stephenson convirtió la locomotora en un medio eficaz de tracción.

Desde 1800 se intentó desarrollar una máquina que se pudiera aplicar a los trenes existentes arrastrados por caballos. En 1825 se construyó el primer tren de mercancías movido por vapor. 

En 1829 se construyó el primer tren de pasajeros (movido por la célebre Rocket), que funcionaría regularmente entre Manchester y Liverpool a la increíble velocidad de 29 km/h.

El interés por el ferrocarril no se limitó solamente a Inglaterra. Alemania, Bélgica y Francia conocieron el auge de la construcción de ferrocarriles en la década de los 30, y en España se puso en marcha el primer ferrocarril en 1848 uniendo Barcelona con Mataró. A mediados de siglo había tres grandes zonas ferroviarias en el mundo, cada una de ellas con unos 10.000 kilómetros de longitud y eran Gran Bretaña, el resto de Europa Occidental, y Estados Unidos. En Europa los gobiernos regulaban el desarrollo del ferrocarril y primaban una red centralizada en la capital buscando sobre todo poner en contacto los extremos del país sin tener en cuenta el coste ni el posible rendimiento. 

Los capitales especulativos necesarios para la construcción de las redes férreas, fueron absorbidos por las sociedades financieras que comenzaron a crearse.

 

La navegación marítima

Las primeras experiencias en la aplicación de la máquina de vapor en la navegación fueron llevadas a cabo por Fulton en el río Sena (1803) y en el Hudson (1807). Inmediatamente comenzaron a botarse barcos de vapor que eran los mismos veleros de antes pero provistos de un motor que movía una rueda con palas. La propulsión a hélice empezó muy lentamente a sustituir a las palas a partir de 1830.

La navegación a vapor tuvo serios competidores en la vela, pues este tipo de navegación experimentó un espectacular desarrollo con la aparición de los clippers, que por su diseño y superficie de velamen, les permitía ganar a los vapores en velocidad.

 

 

Finalmente la carrera fue ganada por los barcos propulsados a vapor con la intruducción de los buques con cascos de acero (que incrementaban notablemente la seguridad en la navegación) y el uso de la hélice helicoidal (que aprovechaba mejor la fuerza de la caldera al quedar constantemente sumergida en agua).

Revolución tecnológica

La revolución tecnológica que supone el maquinismo actúa de acuerdo a los principios de la ley reto - respuesta (Toynbee): un límite en el proceso productivo debido a una deficiencia técnica, genera un estímulo que se traduce en un nuevo invento, que, a su vez, actúa de estímulo en una nueva generación de inventos.

El maquinismo del siglo XX es una fase intermedia y necesaria entre la Eotecnia (era del agua y la madera), y la Neotecnia, la revolución tecnológica del siglo XX. El maquinismo provoca:

 

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