Nuevas técnicas y cambios sociales

 

El desarrollo tecnológico no sólo influyó en la expansión industrial y el avance de los transportes, sino que consolidó un nuevo sistema social.

Se generaron nuevas clases sociales: la clase burguesa estaba ahora configurada por los grupos de inversores, los terratenientes, los industriales y banqueros, y también, y no menos importante, por los grupos de personas que aprovecharon los adelantos tecnológicos y su comercialización para enriquecerse. Por ende, estos beneficios, aunque en menor medida, afectaron al proletariado, que al menos sirvieron para su expansión y para que accedieran al mercado, se conviertieran en consumidores, y colaboraran así al crecimiento económico.

Ciudades, regiones y países enteros se especializaron como productores, transformadores, o consumidores de mercancías, generando el desarrollo de clases sociales e incluso de proyectos políticos.

La tecnología marcó así los centros de dominio del mercado mundial en el siglo XIX a partir de los países transformadores de materias primas y fuentes de energía. Y se establecieron (incluso por ley) las dependencias en el mercado mundial entre los países transformadores y los países y áreas de influencia que sólo tenían la posibilidad económica de producir materia prima . Por ejemplo, la ley de costes comparativos, que especializó a Gran Bretaña en la transformación y producción de manufacturas textiles, condicionó a Portugal al consumo de estos textiles británicos y a la producción, principalmente, de productos agrarios.

Otro de los fenómenos que se dieron en este periodo, fue el de la emigración, que estuvo ligada a la evolución de las dos clases sociales. Los buques de vapor y los ferrocarriles no sólo transportaban manufacturas, sino que nutrieron y ayudaron a desarrollar espacios geográficos antes despoblados, a partir del traslado de diferentes oleadas de inmigrantes.

La emigración va incluso más allá de la expansión de algunos países como Estados Unidos, Argentina o los imperios coloniales. Se trata más bien de un fenómeno a escala mundial, paralelo a la expansión de los circuitos de mercado, a las necesidades industriales, y también a la ampliación de los procesos científicos y técnicos.

Los ferrocarriles, el telégrafo, la luz eléctrica, la fotografía, el rifle de repetición, y en los últimos años el automóvil, propiciaron la distribución de una sociedad en clases, y provocaron también el establecimiento de una nuevas condiciones políticas y relaciones internacionales. Más adelante, ya en el siglo XX, surgirán como consecuencia de todo ello, movimientos de reivindicación de derechos y mejores condiciones para el proletariado, que generarán otras revoluciones y nuevas convulsiones.

 

 

Ir a página Revolución Industrial

Arriba

Siguiente - Evolución y efectos de la industrialización