Una vez adquirido el espacio, es necesario afianzar la ocupación a través de la colonización y de la extensión del sistema político imperante en los reinos cristianos. Este fenómeno, conocido como Repoblación, se desarrolla a la par que la Reconquista.
Es una empresa de carácter nacional, o al menos dinástica, ya que es dirigida por los monarcas de los diferentes reinos.
Tiene un carácter contractual: el jeje (ya fuese el rey, los grandes concejos, nobles o conventos), son lo agentes repobladores y son ellos los que establecen las condiciones de participación en la empresa. Esto influirá en la organizaicón y estructura del nuevo territorio.
Sigue los pasos de la conquista. Primeramente se centra en repoblar, con carácter de urgencia, los núcleos urbanos más importantes. Más tarde se procede al reparto de las tierras entre los mismos pobladores.
La Iglesia jugará un papel muy importante. Desde las parroquias y sedes obispales extenderá por los territorios repoblados sus instituciones, ritos y creencias, llegando a los nuevos colonos. Se mantienen así la cultura y tradiciones ligadas a la religiosidad imperantes en las áreas de procedencia, por lo que sirve como un potente agente uniformador.
Repoblación entre el Duero y el Sistema Central
| Primeramente, entre los siglos VIII y XI, la repoblación se basaba en la atribución al rey de todas las tierras yermas (tradición germánica). Según esto, cualquier ocupante que roturase y cultivase la tierra pasaba a ser propietario. A veces se trataba de un monje que levantaba un cenobio alrededor del cual se agrupaban otros pobladores. Otras veces eran particulares. Es por ello una repoblación tipo monacal y privada. Así se repobló el norte de Castilla surgiendo una masa de hombres libres en contraste con el sistema feudal que reinaba en el resto de Europa. |
Más adelante, entre los siglos XI y XII la repoblación se realizará mediante concejos o municipios. Así las nuevas tierras conquistadas serán repartidas en grandes términos municipales que reciben una serie de privilegios en los fueros correspondientes que los constituyen en entidades políticas casi autónomas. Es el caso de Salamanca, Ávila, Cuéllar, Arévalo, Soria y Sepúlveda.
En principio la ciudad y su alfoz (término) estaban abiertas a gentes de todas las procedencias, condición social (caballeros, jornaleros) y condiciones humanas (hombres libres o criminales).
Más adelante, para conseguir el fuero, es necesaria la instalación del colono en la ciudad o aldeas dependientes, cuyas tierras no sólo debe explotar, sino defender en caso de peligro. Por ello muchas ciudades se rodean de murallas.
Repoblación del Tajo y el Antiguo Reino de Toledo
| En este caso no se trataba de unas tierras
yermas, al contrario, el valle del Tajo y toda la Taifa de Toledo se
encontraba densamente poblada. Por este motivo el rey Alfonso VI
mantendrá esta población, pues por otro lado a finales del siglo XI
comienzan a escasear los repobladores.
El territorio se reparte en extensas alfoces dotadas de amplios privilegios: Talavera, Madrid, Guadalajara y Alcalá. En la ciudad de Toledo, cada comunidad (judíos, musulmanes, mozárabes o castellanos), tendrá su estatuto jurídico particular. Poco después, con la entrada en la Península de los almorávides, se expulsará a los musulmanes y el Reino se castellanizará rápidamente. La Iglesia reestablece la sede arzobispal toledana (perdida en el siglo VIII) y pudo con ello enriquecerse con las propiedades de las mezquitas. |
Repoblación del Valle del Ebro. Primera mitad del siglo XII
Los grandes núcleos urbanos como Tudela, Zaragoza y Tortosa mantendrán la población musulmana previa. A la vez entran en el territorio recién conquistado oleadas de mozárabes, francos y catalanes. El establecimiento de estos pobladores en las ciudades sigue el sistema del repartimiento mediante el cual los cristianos pasan a ocupar las casas abandonadas.
Repoblación de las Órdenes Militares. Finales del siglo XII y principios del XIII
Los territorios repoblados fueron las cuencas del Guadiana medio y del Turia. El rey concede a las Órdenes Militares grandes extensiones de tierras, principalmente en Extremadura y toda la Mancha, donde construyen sólidos castillos. Alrededor se asientan poblaciones agrarias a las que conceden ciertos derechos, pero reservándose los privilegios señoriales. En esta época no surgirán por tanto grandes concejos, al tener los campesinos recortadas sus libertades.
Repoblación en Andalucía. Siglo XIII
Los repobladores escasean, y la repoblación se realiza mediante donadíos (grandes extensiones concedidas a los nobles), y heredamientos (parcelas entregadas a los colonos) que dieron lugar a pequeñas o mediantas propiedades en general, y, en menor medida, a grandes latifundios. La población musulmana permaneció hasta la sublevación mudéjar de 1264 y su posterior expulsión. Ello provocó un despoblamiento que posibilitó por otro lado el aumento de las grandes propiedades.