Evolución política

 

Zona Republicana

Zona Nacionalista

De no haberse internacionalizado el conflicto desde sus primeros momentos, la guerra civil habría sido muy corta, e incluso quizás no habría llegado a tener tal nombre.

 

Zona Republicana

Nada más comenzar la guerra, y durante las primeras semanas, desapareció repentinamente el poder oficial del Estado. La sublievación produjo en la zona republicana una atomización del poder que fue recogido por espontáneamente por las organizaciones populares. Así, desde el 20 de julio de 1936 hasta septiembre, puede hablarse de una "dualidad" de poderes:

Estas primeras semanas se caracterizaron por una tremenda desorganización en el lado republicano. De un lado, la CNT, el ala izquierda del PSOE, aifmra que la guerra y la revolución son inseparables. El ejército capaz de oponerse a los rebeldes, debe ser un ejército obrero, apoyado en una economía opuesta a la que sostenían los generales. Por otro lado, los partidos republicanos, los nacionalistas vascos, esquerra, y el ala más moderada del PSOE y el PCE afirmaban que primero había que ganar la guerra, y después de ello, escoger el camino para emprender la revolución.

En los primeros días de septiembre Largo Caballero intentó constituir un gobierno más sólido basado sobre todo en los dos grandes sindicatos UGT y CNT. Las colectivizaciones fueron legalizadas. Se crearon las primeras bases para la formación de un ejército popular, y se organizaron los tribunales populares. Pero cualquier medida centralizadora contaba inmediatamente con la oposición de la base anarquista y con el boicot de la CNT. Esta fue la gran contradicción del gobierno de Largo Caballero: contar con la firme oposición de aquellos en los que pretendía basarse para gobernar.

Su fracaso se vio palpable cuando las bases anarquistas se opusieron con las armas a la política de su gobierno, lo que, junto con el abandono del PCE, provocó su caída en mayo de 1937. Juan Negrín fue el encargado de formar gobierno, contando no sólo con las centrales sindicales, sino con todo el abanico de fuerzas políticas leales. La CNT sin embargo le negó su apoyo hasta marzo de 1938, momento en que comenzó a tener representación.

Juan Negrín y Manuel Azaña visitando el Frente del Centro en noviembre de 1937

Negrín fue capaz de crear un gobierno fuerte, en el que la autoridad del Estado fue robustecida. Así pudo canalizar todos los esfuerzos hacia la consecución de la victoria. El Ejército Popular se hizo realidad de la mano del general Vicente Rojo. En el campo de la economía, se llevó a cabo una campaña de nacionalizaciones que superó en parte el caos económico anterior.

Semanas antes de la derrota republicana, Negrín fue destituido (marzo de 1939) por la sublevación del coronel Segismundo Casado.

 

Zona Nacionalista

En la zona nacionalista la situación y evolución política fue mucho más simple que la de la zona republicana, pues desde el primer momento existió una fuerza aglutinante, el ejército, que supo imponerse sin contemplaciones a cualquier voz discordante. Como centro de esa fuerza aglutinante, se situó desde el principio el general Franco, favorecido por la pronta muerte de Sanjurjo (encargado de asumir la dirección política), en accidente de aviación.

En los últimos días de julio de 1936 se constituye en Burgos la Junta Técnica, presidida por Cabanellas y cuyo fin era encargarse de las labores de gobierno de la zona sublevada. Y el 1 de octubre Franco es investido como Jefe de Estado. Esta Junta Técnica pervivió hasta el 30 de enero de 1938, fecha en la que fue sustituida por ley por la Administración Central del Estado.

Como segundo capítulo de la formación del Estado, se organizó un partido único (que más tarde se llamaría Movimiento Nacional) que reuniría a todas las fuerzas políticas adeptas al levantamiento. En esos primeros meses, Franco y su principal asesor político Serrano Súñer, veían con cierta preocupación las tensiones que existían entre monárquicos, carlistas, falangistas y los restos que quedaban de la CEDA. Además la Falange se mostraba inquieta por la ausencia de medidas de reforma social que preconizaba su ala izquierda defendida por Manuel Hedilla, quien logró formar una junta política que pretendía acabar con las rencillas internas dentro de la Falange. Inmediatamente, aprovechando un encuentro sangriento entre los dos grupos antagónicos de la Falange, Franco promulgó el Decreto de Unificación. El 19 de abril de 1937 la autoridad militar y civil se hizo con el mando absoluto de la antiguas formaciones políticas que quedaron integradas en las FET de las JONS. Hedilla (contrario a esta resolución), fue juzgado y condenado a muerte, si bien su condena se conmutó por prisión y destierro.

El nuevo gobierno comenzó a dictar leyes desde el comienzo. El 9 de marzo de 1937 se publicó el Fuero del Trabajo, y días después se derogó la Ley del Divorcio, incluso con carácter retroactivo. En abril se creó el Servicio Nacional de Reforma Económica y Social de la Tierra, que facilitó la contrarreforma agraria. El día 22 se publicó la nueva Ley de Prensa, que sometió a censira toda clase de publicaciones (periódicas o no).

También el 3 de mayo se publico otro decreto mediante el que se reconstituyó en España la Comañía de Jesús, a la que retornaron todas sus propiedades confiscadas en la época de la República.

 

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