La transición demográfica en España
La transición demográfica es un fenómeno que tiene lugar cuando un país o región pasa de un modelo demográfico antiguo a otro moderno. Normalmente dura varias décadas y se caracteriza por un gran crecimiento de la población al existir una notable diferencia entre las tasas de natalidad y mortalidad. En España este fenómeno ocurrió aproximadamente entre 1900 y 1975. divididos en en 5 periodos con características diferentes.
Estos fueron los primeros años de la transición demográfica en España. Las condiciones higiénicas y sanitarias comenzaron a mejorar lentamente y eso hizo primeramente disminuir la tasa de mortalidad a una velocidad mayor que lo hacía la tasa de natalidad, aunque todavía la tasa de mortalidad infantil era muy elevada.
|
|
|
Las familias españolas estaban formadas por muchos miembros. La mortalidad infantil era muy elevada y con frecuencia los niños desde muy temprana edad ayudaban en las tareas de la casa o se incorporaban al trabajo; por todo ello se acostumbraba a tener muchos hijos. En las dos primeras décadas del siglo XX la mortalidad fue descendiendo paulatinamente excepto en el año 1918. En este año tuvo lugar la epidemia mundial de gripe, la mal llamada gripe española. La causa fue un contagio masivo de los soldados aliados que participaban en la I Guerra Mundial. España, al ser un país neutral, no censuró la información, que apareció por primera vez en los periódicos españoles. Por eso se la llamó la gripe española. En España afectó a más de 8 millones de personas, de las cuales murieron alrededor de 300.000.

| La
década de los 20 se caracterizó por el progreso económico y una
cierta paz social, que propiciaron una pequeña recuperación de la tasa
de natalidad y un fuerte descenso de la tasa de mortalidad.
Desde el gobierno se impulsaron grandes obras públicas, como la construcción de vías de comunicación, embalses y otras construcciones civiles, que permitieron un despegue económico y una elevación del nivel de vida de la población. En estos años se produjo el primer gran aumento de la población española, pasando de casi 21,4 millones en 1920 a 23,7 millones en 1930. |
![]() |
1930-1956, descenso de la natalidad

En este cuarto de siglo se produjo un acusado descenso de la natalidad, llegando en algunas ocasiones a ser inferior a la tasa de mortalidad, produciéndose en esa circunstancia un descenso de la población. Las razones fueron las siguientes:
|
|
|
|
En primer lugar la gran inestabilidad política y social de la II República, entre los años 1931 y 1936.
A continuación, la Guerra Civil que sacudió al país entre 1936 y 1939. La cifra de muertos provocados por la contienda se sitúa entre 500.000 y 1.000.000, según distintas fuentes, y a la vez hubo una disminución brusca de la tasa de natalidad, por lo que en estos años hubo un retroceso de la población.
Y finalmente, la posguerra (a partir de 1939) que trajo como consecuencias un bloqueo económico internacional que se tradujo en el interior en una política de autarquía económica, insuficiente para satisfacer los recursos necesarios para la población, y en una masiva emigración hacia Europa y Latinoamérica. La tasa de natalidad se recuperó tímidamente, y la mortalidad continuó su paulatino descenso.

En estos años se produce una sensible recuperación de la tasa de natalidad y la mortalidad se mantiene en unos niveles propios de países desarrollados. Se produce el mayor crecimiento natural de toda la transición demográfica. Los años 60 fueron los años del “baby boom".
El fin del bloqueo económico a partir del ingreso de España en la ONU (14 de diciembre de 1955), propició el fin de la autarquía y un crecimiento económico sin precedentes. Se universalizaron las medidas higiénicas y sanitarias, la mortalidad infantil disminuyó drásticamente al tener lugar la mayor parte de los nacimientos en los hospitales. Se incrementó el nivel de educación y cultura en la población, y todo ello desembocó en un aumento del nivel de vida en general.

Los últimos años de la transición demográfica española coincidieron con la crisis y el fin del régimen franquista que no pudo responder a las demandas de una sociedad cada vez más compleja y dinámica. Se sucedieron los problemas laborales, de acceso a la vivienda y el fenómeno de la emigración rural a las ciudades se intensificó. Los últimos años fueron testigos de una crisis económica mundial (la crisis del petróleo de 1973) que afectó fuertemente a la sociedad española. Todo ello propició un continuo descenso de la tasa de la natalidad, que se fue acercando al valor de la tasa de mortalidad. Todavía fueron años de un importante crecimiento natural, pero ya se estaban sentando las bases para el establecimiento del régimen demográfico moderno, que se manifestará claramente a partir sobre todo de la mitad de la década de los 80.