Distribución de la población española

 

La población española está muy desigualmente distribuida. Si exceptuamos Madrid, las regiones del interior contienen tan sólo al 18% de la población, mientras que las regiones periféricas, insulares y Madrid al 82% restante. La densidad de población media en España es de las más bajas de la Unión Europea: 88,57 habitantes por kilómetro cuadrado, según la estimación del INE para 2006.

En general, el movimiento de la población ha tendido a ir hacia la periferia, exceptuando Madrid, y en menor medida las ciudades de Valladolid y Zaragoza. Los mayores crecimientos de población los han experimentado Madrid, Las Palmas y Barcelona, mientras que las provincias que más población han perdido son, por este orden Teruel, Soria, Zamora, Lugo, Ávila, Cuenca, Huesca, Orense, Guadalajara, Palencia y Segovia.

Las principales razones para explicar este desequilibrio son el mayor desarrollo industrial y económico de las zonas de atracción.

El interior de la Península, especialmente las dos Castillas, experimentó un fuerte despoblamiento y envejecimiento de la población, que migraba a los centros de actividad y a las zonas de atracción de la periferia. La mitad más despoblada del territorio de España concentra a sólo un 4,1% de la población. La otra mitad reúne a un 95,9% de la población.

 

A la derecha imagen de la localidad vallisoletana de Pozal de Gallinas.

Desde finales de los 90, ha comenzado a producirse un fenómeno nuevo en la población española: la entrada masiva de inmigrantes, que sitúan su residencia en las zonas más pobladas del país, aumentando aún más el reparto desigual de la población.

 

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