Escolanía
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La Escolanía ocupa un lugar primordial en El Castañar. De hecho, fue lo primero que comenzó a funcionar una vez los Padres Teatinos se hicieron cargo del Santuario, antes que el seminario. Su función básicamente es solemnizar tanto las celebraciones ordinarias de los domingos, como todas aquellas fiestas señaladas a las que se les concedía una especial relevancia: Navidad, Semana Santa, San Cayetano y su novena o triduo, y la Novena de la Virgen, además de los otros santos teatinos, como San Andrés Avelino.
Componentes de la Escolanía
El director
El director de la Escolanía era siempre un religioso teatino, con especial inclinación y don hacia la música. Era quien seleccionaba a los cantores y de estos a los solistas. Era el profesor de Música dentro del sistema educativo reglado, y además enseñaba solfeo y en ocasiones piano. En las celebraciones tocaba el órgano, y con sus movimientos de cabeza, dirigía a todo el coro.
La prueba de selección para entrar a formar parte del coro constaba de dos partes:
Primero el director tocaba una escala o parte de una escala con el órgano u armonio, que el candidato debía imitar. Con ello discriminaba a quien tenía oído musical de quien no.
Segundo, el director tocaba una escala, y a continuación otra y pedía al candidato que la fuera imitando, nota a nota. Con ello clasificaba al cantor dentro de una voz u otra, en función de su capacidad para llegar a una altura determinada en la escala.
A lo largo de la historia de la Escolanía se han sucedido varios directores, que con gran fortuna dirigieron los sucesivos coros:
| Antes de 1959 | ... |
| 1959 - 1965 | P. Saletas |
| 1965 - 1966 | P. Abbons |
| 1966 - 1978 | P. Bartolomé Mora |
| 1978 - 1991 | P. Guillermo Astrany |
Tabla pendiente de completarse
Los componentes del coro
El coro estaba dividido en 3 voces, aunque la mayoría de las canciones se cantaban a 2 voces o una sola voz.
En la primera voz: estaban aquellos cantores que llegaban más alto. Normalmente debían llegar sin problemas al mi alto.
La segunda voz: estaba integrada por los cantores que no llegaban a superar el do o el re alto. Pero para ser un buen integrante de esta voz se requería un afinado oído musical que permitiera seguir bien una voz que no era la "cantante".
La tercera voz: formada generalmente por los seminaristas que estaban próximos a cambiar la voz, o que ya la habían cambiado. Cantaban los estribillos y las respuestas a las antífonas entonadas por las otras voces.
Los no cantores: no formaban parte propiamente del coro. Se sentaban en el templo, junto con la tercera voz, enfrente de las otras dos voces, y en general no cantaban. Cumplían, sin embargo, una función muy importante, pues con sus respuestas al coro animaban al pueblo a participar en las celebraciones.
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En esta imagen de 1982 vemos la disposición de la Escolanía en el templo. Los cantores a la izquierda, con el Padre Guillermo. A la derecha, los no cantores y la tercera voz. |
La Escolanía a lo largo de los años
Los solistas
De entre todos los cantores el Director seleccionaba a un pequeño grupo, normalmente de 6 u 8 que, por su oído musical y potencia de voz quedaban dentro de esta categoría. Eran los que más cantaban, pues con frecuencia, en las novenas o vísperas de fiestas había misas que cantaban sólo los solitas. Debían manejar con soltura el solfeo.
Normalmente eran 5 ó 6 de la primera voz, y 2 ó 3 de la segunda voz.
El solista mayor
Perteneciente al grupo de los solitas, era quien tenía la máxima confianza del Director de la Escolanía. Solía tener un dominio muy notable del solfeo y una voz potente y melodiosa. Era el encargado de cantar solo los versículos de los salmos y el aleluya, y otras canciones señaladas. Era habitual que, media hora antes de la misa, el Director le entregara la partitura con las estrofas de los salmos, para que las ensayase, y luego cantarlas con éxito en la celebración.
Con frecuencia se trataba de cantores próximos a cambiar la voz, por lo que permanecían en este puesto un año o a lo sumo dos. Era en esta edad cuando ya se había aprendido el solfeo suficiente y cuando la voz mostraba una soltura, potencia y dulzura máximas.
A lo largo de los años, ha habido varios solistas mayores (en ocasiones dos cantores han compartido esta posición):
| Antes de 1979 | ... |
| 1979 - 1981 | César García Rincón |
| 1981 | Antonio Sánchez Sánchez |
| 1982 - 1983 | Miguel Durango Fernández de Bulnes |
| 1983 - 1984 | Antonio Sánchez Sánchez |
| 1984 - 1987 | Agustín Sánchez |
| 1987 - 1988 | Felipe López |
| Después de 1988 | ... |
Tabla pendiente de completarse
Los cantos
La Escolanía contó con la colaboración de excelentes compositores y letristas que la dotaron de canciones específicas, muchas de las cuales son muy conocidas y utilizadas en Béjar, como el Himno a la Virgen del Castañar, que fue compuesta por el P. Miguel Capó y cuya letra es el P. Antonio Oliver.
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