El Románico es el primer estilo internacional y unitario del Occidente cristiano europeo, después de la fragmentación artística que sucede tras el fin del mundo antiguo. Surge por evolución de las formas prerrománicas y se desarrolla en la sociedad feudal. Se trata de un arte esencialmente religioso que dara lugar a un nuevo tipo de construcción: el monasterio.
"Románico" hace referencia a la relación de toda su expresión con la herencia cultural de la antigua Roma. Pero además de esa evidente influencia, recibe también aportaciones artísticas del mundo de Bizancio y de los pueblos germánicos.
Hubo unicidad en la expresión artística del Románico porque utilizó dos vehículos de difusión: la orden benedictina y el fenómeno de las peregrinaciones.
Uno de los principales centros de los monjes benedictinos era la abadía de Cluny. El auge que obtiene esta orden estriba en que es la única que está exenta de pagar tributos a Roma, lo que su vez genera un decidido apoyo que prestaban al Papa en su lucha contra el emperador en la "cuestión de las investiduras". Al mismo tiempo Cluny desempeñaba un papel rector en función de su importancia cultural. Fue en Cluny donde nació todo el impulso reformador que recorrió a toda la orden fundada por San Benito de Nursia siglos atrás. Esta reforma hizo que se extendieran por toda la Europa cristiana el modelo de monasterio que propugnaban. Además el monasterio de Cluny fomentó las peregrinaciones a los Santos Lugares en Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y el Mont Saint Michel.
Las peregrinaciones parten de Cluny y Montecasino (la abadía de origen de los benedictinos), donde el abad Desiderio introdujo la Hermeneia, el legendario tratado normativo del arte bizantino, de donde pasará a Cluny, y de allí al resto de Europa. La peregrinación más importante de Francia, además de la jacobea, es la que se dirigía a Mont Saint Michel. Era un importante centro por ser uno de los primeros monasterios contruidos a San Miguel Arcángel, el santo protector contra el mal.
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Sin embargo, uno de los
lugares de peregrinación más frecuentes de la Edad Media fue la ruta
que se dirigía a la tumba del apóstol Santiago en Compostela, que se
iniciaría en el siglo X, alcanzando su máximo apogeo al siglo
siguiente. El Codex Calixtinus, escrito en torno a 1140 en latín, en la
primitiva lengua inglesa y posteriormente en español, era una guía de
peregrinos a Compostela, con indicaciones para la ruta, costumbres de
los lugares visitados y oraciones para cada día. Este hecho le
convierte en la primera guía turística de la historia.
El largo trayecto del Camino de Santiago se fue jalonando de construcciones que servían de refugio espiritual y físico a los peregrinos. La ruta se convirtió de esta forma en un foco importante de actividad comercial y de difusión cultural. |
Existían diferentes caminos de entrada, atravesando en los reinos hispánicos una zona de repoblación que posibilitó la realización de muchos experimentos arquitectónicos procedentes de Francia.
Como consecuencia de este fenómeno, cristalizaron en la Europa cristiana unas peculiares y funcionales construcciones llamadas iglesias de peregrinación, de las que la catedral de Santiago de Compostela constituye el ejemplo más claro.

La catedral de Santiago de Compostela
A finales del siglo X comienza a extenderse en las conciencias de los habitantes de Europa un peculiar fenómeno de histeria colectiva, un pánico generalizado al año 1000, al creer que llegaría el final de los tiempos.
Como factores coadyuvantes se dieron una serie circunstancias político-sociales adversas: la existencia de una nueva oleada de invasiones (normandos, musulmanes, eslavos), unidas al terror propagado por la propia Iglesia con el propósito de reafirmar su papel en la sociedad, ya de por sí predominante.
Desde un punto de vista artístico el terror al milenio se traducirá en una serie de expresiones:
Presencia de monstruos y otros elementos iconográficos inspirados en el Apocalipsis y el Juicio Final. Es el arte escatológico que perdurará en todo el arte Románico.
Pasado el tiempo y tras comprobarse la falsedad de tan terribles profecías, se generó un sentimiento de acción de gracias que contribuyó poderosamente a la renovación del arte religioso.
Por otro lado, el periodo del Románico coincidió con una época de cierto florecimiento económico y bonanza climatológica, que permitió reconstruir y enriquecer muchas iglesias. La paz interna se sumó a una prosperidad general que originó una llamativa fiebre constructiva inimaginable tiempo atrás.
El Románico es la expresión artística del feudalismo, esto explica su concreción monástica y rural. En contraste, el Gótico será el arte del florecimiento de las ciudades de la Baja Edad Media y del auge de la burguesía como clase social.
El Románico es al mismo tiempo un arte religioso y monástico, además de cortesano y aristocrático. Ello se debe a la esencia propia del Feudalismo, que está basado en una economía mayoritariamente agraria y determina una sociedad estamental. En el Feudalismo predomina una casta de guerreros (la nobleza), que junto con la Iglesia constituyen los grupos privilegiados que ejercen su dominio sobre la gran masa de siervos campesinos.
El mundo del Románico se caracteriza por su bajo nivel de cultura, siempre mediatizado por la Iglesia. Dios está por encima de todo. Esta visión teocéntrica condiciona la plástica y sirve, al mismo tiempo, de justificación al orden jerárquico establecido. Así, el tempo se convierte en la representación simbólica del orden feudal, que además es querido por Dios.