Es la renuncia a obtener satisfacción o venganza de una ofensa recibida, no guardando resentimiento ni rencor. Quien comete la ofensa debe pedir perdón al ofendido para lo que ha de arrepentirse, formular una intención de enmienda (reparar el daño hecho en la medida de las posibilidades) y promesa de no volver a reincidir.

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